Pese a que en múltiples ocasiones son las dos caras de una misma moneda, hay que distinguir entre acondicionamiento y aislamiento acústico.

Cuando una onda acústica incide sobre una superficie, su energía se distribuye en tres componentes: energía reflejada, energía disipada y energía transmitida.

El aislamiento acústico es la intensidad que pierde el sonido al atravesar un medio, normalmente forjados y tabiques de un edificio. La intensidad acústica se expresa en decibelios.

A nivel práctico se entiende aislamiento acústico como el conjunto de actuaciones destinadas a la protección de los recintos de los ruidos ajenos a los mismos. El aislamiento depende de los materiales utilizados, de las soluciones constructivas del recinto y del contexto arquitectónico en el que se integra. El aislamiento acústico se mide entre un recinto emisor y un recinto receptor.

Por acondicionamiento acústico se entiende la actuación destinada a la mejora de la calidad acústica de los recintos disminuyendo la cantidad de energía acústica reflejada en el interior de los mismos. A diferencia del aislamiento acústico implica un único recinto, el sonido es generado y percibido en el mismo recinto.

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